Sònia Hernández-Montaño, bioarquitecta: “En un piso con balcón, las cortinas de enrollar de madera actúan como colchón térmico para frenar la entrada del calor”


La bioarquitecta Sònia Hernández-Montaño expuso que la instalación de cortinas de enrollar de madera en departamentos con balcón funciona como un colchón térmico eficaz que frena tanto la salido como el ingreso directo de la radiación solar en los hogares urbanos durante la época estival.
La especialista remarcó que las tradicionales persianas alicantinas de madera ofrecen una protección superior frente a los sistemas plásticos modernos. Al colocarse en el exterior del balcón, este mecanismo detiene los rayos del sol antes de que impacten contra los cristales de las ventanas, lo que evita el efecto invernadero dentro de las habitaciones principales de la vivienda.
La circulación del aire constituye otro factor clave según los datos técnicos presentados por la experta en sostenibilidad. El diseño entrelazado de las lamas de madera permite una microventilación constante que disipa el calor acumulado en el espacio intermedio del balcón, manteniendo una temperatura interna estable sin requerir equipos de refrigeración artificiales.
El uso de persianas de madera reduce de forma drástica las islas de calor en los núcleos urbanos densificados. Al evitar materiales sintéticos, las fachadas de los edificios residenciales absorben una menor cantidad de energía térmica, devolviendo al entorno exterior una temperatura mucho más baja y equilibrada respecto a los sistemas convencionales de aluminio.
Diversos estudios de arquitectura bioclimática respaldan que el uso de protecciones exteriores de origen natural reduce la demanda de aire acondicionado hasta en un cuarenta por ciento. Hernández-Montaño enfatizó que la madera no almacena el calor de la misma manera que el metal o el PVC, consolidándose como una alternativa ecológica y económica para la rehabilitación urbana.
La implementación de estos elementos tradicionales también influye positivamente en la calidad ambiental del interior. Al regular la entrada de luz de forma manual, los usuarios logran mitigar el deslumbramiento y protegen el mobiliario del desgaste causado por los rayos ultravioleta, mejorando el confort habitacional de manera directa durante las horas de mayor exposición.
La sustentabilidad del material forestal certificado aporta un valor añadido a la descarbonización de los entornos habitacionales modernos. La producción de cerramientos de madera genera una huella de carbono significativamente menor que la fabricación de persianas plásticas, promoviendo un ciclo de vida circular y respetuoso con el medio ambiente a nivel global.
La durabilidad a largo plazo de estos componentes tradicionales optimiza las inversiones en reformas domésticas.
Cuando se aplican los tratamientos adecuados contra la humedad, los listones de madera resisten las inclemencias climáticas severas, manteniendo sus propiedades estructurales y mecánicas intactas sin deformarse por el impacto continuo del calor estival ni perder su atractivo estético con el paso de los años.
Fuente: www.clarin.com



